La jornada final de AKTIBA RURAL-20 ha puesto el broche a varios meses de trabajo centrados en promover el emprendimiento como una herramienta de desarrollo personal, social y territorial. El programa ha demostrado que emprender con propósito implica también cuidar el entorno, generar oportunidades para las personas y fortalecer las redes locales.

Durante su desarrollo, la iniciativa ha acompañado a 25 personas desempleadas, en su mayoría mujeres, procedentes de las comarcas de Arratia y Enkarterri. El proyecto ha acercado el emprendimiento a personas que inicialmente no contemplaban esta opción profesional, contribuyendo a visibilizar nuevas oportunidades de empleo y desarrollo desde el propio territorio.

La apertura institucional de la jornada corrió a cargo de Susana González Rómulo, directora de Empleo de la Diputación Foral de Bizkaia. El encuentro permitió realizar un balance del programa y compartir los principales aprendizajes obtenidos, de la mano de Alazne Amado, técnica de ASLE, así como de las propias participantes, protagonistas de esta experiencia de capacitación y acompañamiento.

Asimismo, se presentó la labor de Bizkaia Mikro a través de su director, Marcos Salinero Múgica, quien destacó la relevancia del acompañamiento financiero y social en los procesos de emprendimiento. La sesión también sirvió para profundizar en las posibilidades del emprendimiento colectivo y las sociedades laborales gracias a las aportaciones de Iñigo Soto Uribe y la experiencia de Conseur 2000, empresa referente en este ámbito.

Uno de los momentos destacados de la jornada fue la mesa de diálogo con agentes del territorio, centrada en las oportunidades de desarrollo local, la colaboración entre entidades y la construcción de redes de apoyo al emprendimiento. En ella participaron Kizkitza Aurrekoetxea Altuna, de Errota Fundazioa; Iratxe Goikoetxea Aldekoa, de ADR Gorbeialde; Eva García, de Urbegi Social Impact; y Natalia Matrelle, de EmakumeEkin. Durante el encuentro también se reconoció la implicación de estas y otras entidades que han contribuido al desarrollo del proyecto en ambas comarcas.

La jornada concluyó con un espacio de showroom en el que las participantes presentaron los proyectos desarrollados durante el programa. Las iniciativas expuestas reflejaron la diversidad y el potencial de las ideas trabajadas, vinculadas a sectores como la artesanía, la alimentación, los productos naturales, los servicios y otras actividades con impacto económico, social y territorial.

AKTIBA RURAL-20 finaliza así una primera experiencia piloto que ha evolucionado junto a sus participantes y al ecosistema local que la ha acompañado. Un proyecto que culmina una etapa de aprendizaje y colaboración, pero que abre nuevas oportunidades para seguir impulsando el emprendimiento y el desarrollo sostenible en el medio rural.

La iniciativa ha sido financiada al 100 % por el Departamento de Empleo, Cohesión Social e Igualdad de la Diputación Foral de Bizkaia, impulsada por ASLE y desarrollada con la colaboración de Aldalan.